sábado, 1 de junio de 2013

Lost in translation... versión Sydney


Ayer tuve un día de locura. Intenté llegar a mi hospital. Lo intenté ayer por si el lunes era muy complicado, no llegar tarde. Y me perdí. Una vez tras otra. Y eso sumado a que las distancias en Sydney son gigantes, que todo el mundo va en coche, que el transporte público no está muy bien indicado, que la gente habla un inglés muy raro, que no tengo internet, y que a las cinco de la tarde ya es de noche y no hay casi nadie por la calle... Todo un show!

Para empezar, estuve casi una hora caminando por al lado de una autovía sin encontrar la parada de autobús. Al final pillé un rayo de wi fi y pude buscar en internet dónde estaba. Cuando ya hube encontrado la parada, esperé como media hora para el bus! Y cuando lo cogí, el conductor no me entendía dónde le explicaba que me tenía que bajar, ni apuntado en un papel! Al final me terminó preguntando... "¿Pero tú de dónde eres?" Y se descojonó de mí cuando le dije que era de España. Muy majo, me llevó hasta la parada que pensaba que era, y me dijo - en inglés, of course- "baja, mira a ver si aquí hace el enlace con el que necesitas, y si no, vuelves a subir". Más majo... Así que bajo en la parada que toca, espero media hora más al bus... Y SUBO EN EL QUE VA EN LA DIRECCIÓN CONTRARIA!! Pero cómo se puede ser tan boba! Así que al final de la línea, yo viendo que mi hospital no había aparecido por ninguna parte... se me ocurre preguntarle al conductor, que me explica que era en la otra dirección, y que me vaya a la acera de enfrente. Allí conocí a un australiano muy majo, al que no le entendí nada de nada. Tuve que pararle y decirle que llevaba sólo dos días y que no le estaba entendiendo nada. A partir de ahí, entendí el 25% de la conversación, suficiente para poder asentir y sonreír sin meter demasiado la pata :P

Y llegué a mi hospital, y decidí seguir el trayecto hasta la estación de tren, para poder ir al centro donde había quedado con un amigo. Y me volví a perder para conseguir llegar de la parada de bus hasta la estación. Acabé en un barrio oscuro, sin nadie por la calle, sin tener ni idea de por dónde estaba. Al final tuve suerte y encontré una parada de autobús donde había un mapa de estos que ahora tanto valoro donde pone "you are here". Benditos mapas... y conseguí llegar a la estación.

Y eso era un lío de andenes! y todos iban el la otra dirección! Yo no entendía nada! Y preguntaba y me decían "anden 1" Pero que de ahí sólo salía siempre el mismo tren y en la misma dirección! Después de dejar pasar como unos cinco, me dije "Rebeca... esto tiene truco fijo, no es posible. Algo falla". Así que me estuve muuuuuy atenta a las paradas y... Oh! sorpresa! Todos pasan por el centro de Sydney! Aún no lo entiendo, pero lo cierto es que yo pillé el tren, y al centro llegué.

Y a partir de ahí todo fue mejor. Pillé un ferri a Manly, donde me esperaba mi amigo. El trayecto fue precioso... con vistas a la Opera House... al Harbour bridge... Además, estas dos semanas hay un espectáculo de luces, así que mejor que bien! Y luego con mi amigo bien. Fue agradable poder hablar un rato en castellano... aunque se removieran algunas cosas pendientes que dejé en España.

A la vuelta, mi amigo, que pensaba que me podría llevar en coche, me dijo que no. El susto que me llevé de ver que tendría que volver a coger autobuses... Me lo apunté todo más que bien... y aunque a las dos de la madrugada, conseguí llegar a casa. La mamá de mi familia me esperaba despierta, todo un detalle por su parte. Es más maja... Ojalá lo hubiera sabido antes. Me hubiera agobiado menos. Jajajajajaja.

Pero... después de perderme y de encontrarme. Perderme de nuevo y encontrame otra vez... Mis piernas no se detuvieron, no me faltó el aire... y sé que había unas gaviotas a mi lado en el Ferri... enviadas por la Estrella que tanto me cuida, que nunca nunca nunca me abandonan. Al final, supongo que lo importante es que conseguí llegar donde tocaba, y cuento con una aventurilla más a la espalda.




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