jueves, 30 de mayo de 2013

Llegada a Sydney

Salí el 28 de mayo de Barcelona, con el rastro de mi Estrella que me persigue desde aquel momento hasta ahora, 31 de mayo, que intento dormir en la cama que me prepararon en Sydney. Nunca hubiera imaginado poder estar aquí. Nunca hubiera imaginado poder venir yo sola. Nunca hubiera imaginado que esto se haría realidad... pero lo está siendo. Y tan real!

Casi un día de viaje de avión, un día lleno de comidas enlatadas, de horas muertas sin sentido. Sin sentido? Sin poder dejar de pensar en cosas que dejo atrás, en cosas que me esperaban en este continente tan lejano. A las mismísimas antípodas me tuve que venir a parar! Y por fin llegué, y la familia a la que no conocía de nada, me esperaba, allá, plantada, con un cartelito que decía mi nombre. Qué agradable escuchar algo de castellano! Con los de inmigración casi ni me entendí. No sé cómo no me llevaron presa. Ah! Eso sí! Que a nadie se le ocurra quitarme la caja de madera que me regaló Hugo! Casi me caigo muerta cuando vi que por la "Quarantine" no dejan entrar... nada!! Antes muerta que sin la caja de mi súpercompi de isla reunión!

Pero en realidad, todos fueron muy simpáticos conmigo. Todos me tratan siempre bien, y eso que la mitad, ni les entiendo. Mi mamá australiana (que me cuida tanto que ya he decidido que es mi mamá) me acompaña a hacer muchas gestiones y con todo lo que necesito. Hoy me llevó a un centro comercial a comprar una SIM para mi móvil, y un pase de transporte. Con la tontería se me fueron 100 dólares! Toda una locura! Para poder coger transporte público pagar 50 dólares... una locura una locura. Pero bueno... ya decidí que mañana me monto en un ferri para pasearme por la ciudad. Ya que pagué el transporte ilimitado.... habrá que aprovechar! :)

Estoy como en otro planeta, con gente que habla y no entiendo, con animales raros por todos lados, y con coches que van por el otro lado. Y aún no sé qué es lo que estoy haciendo aquí, ni cómo es que llegué hasta aquí... ahora mismo me comía una tableta de chocolate. A ver si cuando empiece en el hospital, y tenga mi casita... me sitúo un poquitin más en este mundo del otro lado.

Misteriosamente... no me siento sola. Os siento a todos aquí conmigo. Será locura del jet lag, o será que estos años he podido hacer lazos bien fuertes... más fuertes de los que me pensaba.

Un besito a todos... me voy a dormir que aquí... ya es la una de la madrugada.

Rebeca

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